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| Jaipur... |
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También conocida como la "ciudad rosa", Jaipur es un lugar de reyes, reinas y leyendas. Capital de Rajasthn, el estado del desierto de la India, fue construida en el siglo XVIII por el rey Sawai Jai Singh, un hermoso lugar que puede ser considerado como un perfecto espejo de la tradición y cultura india.
Situada 300 kilómetros al suroeste de Delhi, es una parada esencial en cualquier visita a Rajasthn. Tierra de fuertes y palacios, es también uno de los principales destinos turísticos de la India.
Personas de todo el mundo llegan atraídas por la gloria de su pasado real, con magníficos lugares históricos como los fuertes Ambar, Jaigarh y Naharagarh, el Palacio de la Ciudad de Jal Mahal y Jaipur, y muchos otros lugares que deja fascinados a sus visitantes.
El arte y la arquitectura de estas grandes estructuras causan impresión a los ojos y sobresalto a la mente. Y lo mejor de todo son las variadas leyendas asociadas a cada monumento, que te transportan a los gloriosos días del pasado de la ciudad.
Quizás una de las mejores cosas que te puede pasar durante un viaje por India es encontrar un buen hotel a precio razonable, como el Umaid Mahal, done nos alojamos. A pesar de ser un hotel económico, su impresionante ubicación en un fabuloso castillo hizo de nuestra estadía un cuento de hadas.
Recorre Jaipur y descubrirás que se trata de una ciudad caótica, congestionada…y deslumbrante, repleta de sorprendentes construcciones y un ambiente teñido de brillantes turbantes y coloridos saris que revolotean por las calles y bazares.
El maharajá local construyó un buen número de magníficas estructuras, pero dos de ellas son especialmente imperdibles. La primera es el Jantar Mantar, que construido en el siglo XVIII es el más grande y mejor conservado de los cinco observatorios construidos por el príncipe astrónomo Jai Singh II.
El observatorio es un fascinante complejo de piedra donde se podía medir el tiempo, el movimiento de los cuerpos celestes y predecir eclipses.
Lo siguiente que llamó nuestra atención fue el Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, cuya fachada está adornada con cientos de elaboradas ventanas ricamente talladas.
La historia cuenta que las mujeres del harén de Singh no podían salir, pero que se les permitía mirar hacia afuera sin ser descubiertas por la gente común. Por lo tanto, cada una tenía su propia ventana. En caso de que te lo estés preguntando, no será necesario que las cuentes: hay 953 de esas pequeñas ventanas.
La otra visita obligada dentro de la ciudad es el palacio-museo, que una vez fue una hermosa residencia real y hoy alberga excelentes muestras de arte y arquitectura local y mogol.
Las siete puertas en el casco antiguo de la ciudad nos llevaron al Bazar Johari, el famoso mercado de joyas de la India, donde además podrás adquirir artesanías y recuerdos.
Jaipur es también el hogar de algunos grandes templos, como el Templo Govind Deviji, Moti Doongari, Lakshmi Narayan, Akshardham y Jain Mandir. También visitamos Galtaji, un antiguo lugar de peregrinación hindú situado a 10 kilómetros de la ciudad por la carretera Jaipur-Agra, cerca de los jardines Sisodia Rani.
No muy lejos de la ciudad se encuentra el palacio y el fuerte Ámbar, que datan del siglo XVII. En nuestra opinión, se trata del más y mejor conservado palacio del país. Su ubicación sobre una colina lo hace lucir majestuoso.
El fuerte es menos impresionante, pero vale la pena una visita. Si bien una caminata entre ambos es agradable, fue mucho más divertido hacer el recorrido montado en un elefante.
También la comida de Jaipur es irresistible. Platos populares incluyen Daal Baati, Rasmalai, Pyaz Ki Kachori y Gangaur. Chokhi Dhani y Apno Gaon son dos excelentes restaurantes donde disfrutar de la comida típica Rajasthani servida al estilo tradicional, preparadas con deliciosos vegetales y frutas frescas.
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India... |
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Fatehpur Sikri... |
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Entre los años 1570 y 1586, Fatehpur Sikri fue la capital del imperio mogol. En esa época los mongoles estaban en su apogeo, y su líder, Akbar, quería construir una ciudad ideal donde él y su gran harén pudieran vivir una vida gloriosa. Sin embargo, por razones desconocidas, Akbar y sus seguidores abandonaron la ciudad repentinamente. Lo que queda hoy en día es un pueblo fantasma muy bien conservado, que ofrece una excelente visión del estilo arquitectónico de dicha época histórica. La ciudad tiene una mezquita, varios palacios, una posada, y anchas calles y plazas, con bellos edificios de piedra arenisca roja. |
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