Situada frente a la costa de la China continental, la isla montañosa de Taiwán se debate por acomodar a una masiva cantidad de personas en sus desarrollos urbanos, mientras al mismo tiempo conserva unas impresionantes vistas panorámicas detrás de esta populosa fachada.
Mientras tu avión desciende sobre el aeropuerto de la capital, Taipei, por debajo la isla te da la bienvenida con sus majestuosos picos, colinas y planicies, cuencas y ensenadas, playas tropicales y verdes bosques.
Al pie de las montañas se aglomeran atestadas ciudades y pueblos, cuyos modernos y altos edificios actúan como telón de fondo de numerosas fiestas populares tradicionales, templos antiguos y vidrieras de tiendas y boutiques sobre bulliciosas calles.
Lo viejo y lo nuevo viven en armonía en Taiwán, y los visitantes son cautivados tanto por la bulliciosa metrópolis de Taipei como por la variedad de atractivos naturales a lo largo de esta isla relativamente pequeña.
En sus seis parques nacionales encontrarás miles de especies de vida silvestre, el 20 por ciento de las cuales son especies raras o en peligro, incluidos el faisán Mikado, el lagarto de la hierba de Hsuehshan y el mono de la roca de Formosa.
Experiencias únicas incluyen un paseo en el tren Alishan (uno de los tres ferrocarriles de montaña del mundo), y el senderismo por la montaña Jade - la más alta de Asia -, donde podrás disfrutar de ver una espectacular puesta de sol por encima de un mar de nubes.
Con su origen volcánico, clima tropical y cierto toque polinesio, Taiwán ha sido merecidamente apodado el "Hawai de Asia”. >> |